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[párrafos (falsos) de un escritor anónimo...

"  Memorias de una menos inmortal"

Quienes aseguran que los escritores van sobrados de una cosa que se llama egocentrismo, en contadas ocasiones, se equivocan. Creo que tengo entre mis manos uno de estos casos: me acaba de llegar un libro de Melusina de autor Anónimo. "Memorias de una menor Inmortal", se llama el libro. Pensaba que eso ya no se llevaba, que se quedó en los tiempos del Lazarillo, sin embargo parece ser que sí, que alguien no quiere ver su nombre en la portada de un libro. Es una pena porque es negra, roja, brillante y con una joven “séneca” sacudiéndose como pez en el agua dentro de un barreño de bronce y sangre. Y ver tu nombre en un entorno así, la verdad, tiene que molar. Lo dicho: el libro va sin firmar. Aunque claro, si yo escribiera un libro de vampiros que se publicara en plena ebullición del género, si además mi historia tiene adolescentes a “medio cocer”, y alguna intriga, y una historia de amor “interespecial”,a lo mejor tampoco lo firmaría, no vaya a ser que me acusen de querer convertirme en una fashion victim de las sagas, o de las letras, o de las tramas cinematográficas. Sin embargo, creo que éste no es el caso. Se cuenta, se dice, se rumorea, que más allá de una pura estrategia publicitaria del efecto “autor anónimo” puede esconderse la identidad de alguien que no quiere vincularse con esta literatura o, sospecho, con algunos de los párrafos de este libro, especialmente los de contenido sexual.

El sexo no es que llame la atención por lo abundante. Más bien, es que lo que hay, es sucio y depravado, no en un sentido negativo, sino neutral. Es sucio y depravado. Sobre todo, si tenemos en cuenta que la chica que protagoniza la historia y estos pasajes es una niña de trece años, una joven cuyas formas femeninas aún no se han desarrollado, cuyos pechos apenas han nacido y cuyo pubis no precisa ser rasurado todavía. Obsceno, morboso y repugnante a la vez, es cierto que algunos pasajes bien merecen una autoría anónima (por si las moscas). Dice Hernán Migoya que es la saga vampírica más audaz, sexy y sangrienta  a la que le ha echado el diente….yo no sé si llego a ese punto de entendimiento con la novela. Ahora bien, dejando a un lado la trama (cuestionable desde mi humilde punto de vista), está muy bien la “fotografía”, osea, que las descripciones de los pasajes de sexo salvaje, los más escalofriantes e interesantes del libro, podrían pertenecer al mismísimo Sade.  También desprende un toque de ironía en una Barcelona apenas dibujada. El humor en los Eternos siempre está bien…aunque para gustos, los colores...

"Memorias de una menor Inmortal"
Editorial Melusina, Junio de 2010
160 págs.


(Como libro de "seres eternos/extraños en Barcelona os recomiendo "La Ciudad de sin Tiempo", novela firmada bajo el seudónimo de Enrique Moriel).

la saudade y la Weltschmerz

La Saudade y la Weltschmerz evocan sentimientos encontrados en el ser humano: ambas están descritas como indescriptibles, ausentes de traducción alguna. Simplemente son, están, existen, aunque sea difícil explicar el significado de ambas. De la primera, dice Miguel Falabella que es lo que más duele, la saudade de un amor, de una ciudad, de un hermano que se fue, de alguien que no volverá...La Weltschmerz, por el contrario,  se remonta a un sentimiento nacido de los corazones del romanticismo, de los bécquer, de los byron, una mezcla de horror e incredulidad, de saber que el mundo real jamás atenderá a ser como lo hemos imaginado, una suerte de pesimismo absoluto hacia nuestro mundo, hacia la especie humana...tristeza, saudade y weltschmerz.

La saudade, tristeza del alma, la weltsmerz, saudade hacia con el mundo...
tristeza, tristeza, tristeza...


 





Saudade, de Miguel Falabella
Agarrarse el dedo con una puerta duele.
Golpearse la cara contra el piso, duele.
Torcerse el tobillo, duele.
Una bofetada, un puntapié, duelen.
Duele golpearse la cabeza con el borde de la mesa,
duele morderse la lengua, una carie y piedras en los riñones también duelen.


Pero lo que más duele es la saud ade.
Saudade de un hermano que vive lejos.
Saudade de una cascada de la infancia.
Saudade del gusto de una fruta que no se encuentra más.
Saudade del papá que murió, del amigo imaginario que nunca existió...


Saudade de una ciudad.
Saudade de nosotros mismos, cuando vemos que el tiempo no nos perdona. Duelen todas estas saudades.
Pero la saudade que más duele es la saudade de quien se ama.
Saudade de la piel, del olor, de los besos. Saudade de la presencia, y hasta de la ausencia consentida.
Tú podías quedarte en la sala, y ella en el cuarto, sin verse, pero sabiéndose ahí.
Tú podías ir para el dentista y ella para la facultad, pero se sabían allí.
Tú podías pasar el día sin verla, ella el día sin verte, pero sabían del día de mañana.
Pero cuando el amor de uno acaba, o se torna menor, al otro le sobra una saudade que nadie sabe como detener.
Saudade es básicamente no saber. No saber más si ella continúa sufriendo en ambientes fríos.
No saber si él continúa sin afeitarse por causa de aquella alergia.
No saber si ella todavía usa aquella mini.
No saber si él fue a la consulta con el médico como prometió.
No saber si ella se alimentó bie n últimamente por causa de esa manía de estar siempre ocupada.
Si él estuvo yendo a las clases de inglés, si aprendió a entrar en la Internet y encontrar la página del Diario Oficial.
Si ella aprendió a estacionar entre dos coches.
Si él continúa prefiriendo la cerveza oscura. Si ella continúa prefiriendo jugo de naranja.
Si él continua sonriendo con aquellos ojitos apretados...
Si ella sigue bailando de aquella forma enloquecedora... Si él continua cantando tan bien.
Si ella continua detestando Mc Donald's.
Si él continua amando. Si ella sigue llorando hasta en las comidas. Saudade realmente es no saber!


No saber que hacer con los días que son más largos, no saber como encontrar tareas que detengan el pensamiento,
no saber como frenar las lágrimas al escuchar esa música, no saber como vencer el dolor de un silencio...


Saudade es no querer saber si ella está con otro, y al mismo tiempo querer. Es no saber si él está feliz, y al mismo tiempo preguntar a todos los amigos por eso...


Es no querer saber si él está mas flaco, si ella está mas linda.
Saudade es nunca más saber de quien se ama, y mismo así doler.


Saudade es esto que sentí mientras estaba escribiendo y lo que tú, probablemente, estés sintiendo ahora después de leer...


"En alguna otra vida, debemos haber hecho algo muy grave para sentir tanta saudade..."

[PEYTON PLACE

Barrio de bien con familias acomodadas. Años cuarenta. Lugar soleado, buena educación, buenas formas. Pelos masculinos engominados. Señoras con pañuelo en la cabeza. Integridad “familiar”. Respeto por los demás. Saludos cordiales por la mañana y cestita de frutas y galletitas para los nuevos vecinos. Detrás de la fachada, hipocresía, sueños rotos, maltrato familiar y doble moralidad. Muchos dicen que esta novela fue capaz de promover los cimientos de la clase media alta americana. Lo cierto es que sin duda se trata de un trabajo revolucionario para su época, una de las primeras novelas escritas por y para la sociedad de masas. Además, es uno de los primeros libros donde los personajes femeninos son capaces de librarse de las convenciones y tratar temas tabú como el aborto, el incesto o las infidelidades. Hay quienes afirman que este barrio de escándalos y tramas ocultas es el antecesor real de series como Mujeres desesperadas, Sexo en Nueva York, Melrose Place e incluso la mísmisima Twin Peaks

Con vecinos así, ¿Quién quiere enemigos? Casi 51 años después de su edición en EEUU, Blackie Books reeditó con bastante acierto este best seller hace algunos meses. Buenos días. Buenas tardes. Bienvenidos a Peyton Place. 


[la vieja dama


“Por favor, sea usted breve”, dijo el hombre de bigote poblado cuando apenas habían pasado veinte minutos. “En realidad yo sólo he venido a decirle que la quiero”. La mujer miró al chico. Era joven, demasiado. Quizá un hijo  o un amigo, pero nunca un amante. Le concedió una sonrisa. El chico salió de la habitación con el beso de la mujer aún puesto en la mejilla.  Después, la mujer comentó con su agente que aquella  había sido la entrevista más extraña de toda su carrera como actriz y  quiso saber, por curiosidad,  el nombre del joven periodista al que no volvería a ver jamás.

La mujer falleció a los pocos días víctima de una confusión de tiempos y tomas entre las latas y botes de tranquilizantes, estimulantes, mermeladas, zumos de tomate y salsas agridulces. La encontraron en la cama con expresión confusa y los ojos muy abiertos, las pupilas perdidas en el techo y restos de saliva espumosa y seca escurriéndose por las comisuras. Los brazos estirados. Las piernas inimaginablemente confundidas entre sí. Recibió un funeral digno de una dama de la escena, con amables palabras de compañeros y un velatorio a pie de tablas,  muy cerca del escenario, en el gallinero  del teatro de su pueblo. De todas las formas, bonito.

 La muerte de Verónica Alegre causó revuelo entre las folcklóricas de capa caída, que se esforzaron por transformar a la dama en puta, y dibujaron bajo el prisma de los celos a una actriz dispuesta a todo por alcanzar el estrellato. Mientras primos y herederos se peleaban por las cenizas de un recuerdo casi mancillado, el joven periodista decidió publicar sin censura la última entrevista de la Alegre en un diario de tirada nacional. Con sus palabras, el joven hizo el retrato más dulce que se podía hacer de  aquella mujer de entrepierna fácil y tacón borracho, narrando los  despertares con amantes de tercera, con taxistas, con compañeros y directores, con escritores y los sórdidos encuentros entre pajares y bambalinas. Y todo con la ternura que sólo puede salir de la boca de un joven enamorado. Firmó la entrevista con un pseudónimo. Y dejó una copia impresa sobre la tumba de la Alegre en la que la tinta había señalado una última frase: “He conseguido lo que me he propuesto con mi mente, con mi talento y también con mi cuerpo, ¿qué hay de malo en eso? Algunos tienen como único trabajo tener hijos con sangre azul, otros venden hipocresía en los púlpitos. Los hay que se suben la sotana en la última fila del cine y los hay que unen fortunas con alianzas de oro. Los hay que entran en casa a escondidas con el cuello rojizo, olor a burdel en la bragueta y el esperma aún caliente. Los hay que se enfrascan en matrimonios de amor de "una vez a la semana." La única diferencia entre ellos y yo es que yo he tenido siempre claro porqué lo hacía, fuera por vicio, por necesidad  o por amor. Y eso es algo que no se le puede echar en cara a nadie”. 



[Piedras y Rosas




Aunque no soy una gran aficionada a la poesía, cuando te encuentras con versos como éstos apenas puedo sobreponer mis preferencias al género lírico. No importa demasiado las tendencias, finalmente llevadas a cabo, suicidas de la autora. Este acontecimiento, lejos de empañar la carrera Sylvia Plath, aumentan todavía a día de hoy su leyenda. Adelantada a su tiempo, muchos dicen que negativa, feminista, bipolar, esposa a la par que amante de poeta, madre de un hijo también suicida, bipolar, auténtica, celosa,  divina, genial, incomprendida. 
Sylvia Plath, la primera mujer que ganó un Pulitzer a título póstumo. 
Una mujer fuera de su tiempo.
Una mujer sin el último capítulo de su diario, que se consumió en las llamas del olvido generalizado...
Compleja como una rosa, suave como una piedra pulida...

Piedras y Rosas, de Sylvia Plath

Deseabas con locura la calma
de una muerte que alejaste
durante horas--
con el cuerpo de una mujer para tu jarrón, 
botijo, urna...
fuiste el terciopelo rojo de una rosa ansiosa,
floreciendo en su anhelo
por volver a la tierra.

Ahora yaces bajo una lápida--
quieta, más allá del frío,
más allá de los voltios azules, más allá
de tu luna pertubadora.

Fuiste una fuente
erguida para su caída. Y tus ojos
dos oscuras piedras de silencio,
desbordándose en un océano
de verso profundo.

Ahora los huesos de tu cuerpo yacen quietos,
areniscos.  Y tus dientes permanecen
silenciosos, como guijarros pacíficos,
más allá del bombardeo de las olas insistentes.

Y tú flotas en la blancura
de tu madre huesuda, que con lágrimas
ha puesto estrellas en las cuencas de tus ojos.

[un muerto, una huída, un baúl

La chica saboreaba sin saberlo carne de las yemas de sus propios dedos. No se había dado cuenta de que las uñas antes moradas y limadas habían desaparecido. Mejor dicho, no se percataba de que durante esta media hora de inocente interrogatorio había estado comiendo uña con esmalte barato. El policía, de voz ronca y aliento barítimo, no paraba de dar vueltas alrededor del baúl donde estaba el cadáver. A priori, sus atributos poco femeninos y la relación profesional que les unía le libraban de ser sospechosa de la desaparición de Guy, y la policía la interrogaba, según le habían dicho, para corroborar las sospechas de que el arquitecto había sido victima de un lío de faldas o de un negocio turbio. Sin embargo, Annie estaba nerviosa ante de la posibilidad de que su vecino mirón, el de la silla de ruedas, hubiera visto algo y llamado a la policía. Mientras el inspector hacia conjeturas sobre los últimos pasos de Guy, Annie pensaba en “Scottie”, su amante favorito, en lo fácil que había sido clavarle un punzón de hielo en el pecho y en lo difícil que había sido hacerlo contorsionista para meterlo dentro del baúl sobre el que ahora se sentaba el inspector de policía. Mientras pasaban los minutos, Annie decidió que, ya que su jefe había decidido hacer una de sus escapaditas de duración indefinida , pasaría por la oficina para coger algo de efectivo de la caja fuerte. Después, arrancar el coche, cargar el depósito y buscar un hostal de carretera donde pasar la noche. En la montaña. O cerca de un lago. Daba lo mismo. Lo importante era perderse. Quien sabe, quizá en un lugar así, apartada completamente del mundo, escuchando únicamente el ruido de los pájaros, podría encontrar la paz.

Hoy 29 de Abril se cumplen 30 años de la muerte de Alfred Hitchcock, genio del suspense, del cine y de las formas de narrar.

[SUICÍDAME: el concurso donde la muerte es un premio

Susan D es una tejana de rimel corrido sin sueños… El ingeniero es un psicópata que mata por amor…Néstor (Víctor y Ernesto) intentan sortear a la muerte escapando de una vida que les condena a vivir unidos… Joao Da Silva se muere por una obsesión… Paula (Deathea) ansía con ilusión el día de su muerte… Alisha es una madre que quiere reunirse con su hijo kamikaze…


¿Quién de todos merece morir?

SUICÍDAME es el único reality donde tú eliges quien merece como premio la muerte. Entra en http://www.youtube.com/watch?v=-iO2tFAmpbc para ver las presentaciones de nuestros concursantes. Conoce sus historias, sus miedos, los motivos que les llevan a la muerte y vota por tu candidato para morir. Recuerda que en SUICÍDAME la muerte es casi un juego…




PD: SUICÍDAME es el primer reality/Web/novela de la historia.
      SUICÍDAME es una idea/travesura original del grupo grunge literario Hotel Postmoderno.


http://www.suicidame.es/
http://www.facebook.com/#!/hotelpostmoderno?ref=ts
www.vulture.es

[a dos brazadas de profundidad


Ayer 20 de Abril se cumplían 20 años del afamado éxito musical de los Celtas Cortos…y hoy 21 de Abril de 2010 se cumplen cien años del fallecimiento de Samuel Langhorne Clemens uno de los escritores más grandes de la literatura universal. ¿Qué no sabes quien es este tal Samuel? Normal, todo el mundo le conoce por su pseudónimo, no por su nombre… ¿y si te digo que hoy se cumple el centenario de la muerte de Mark Twain? Ahora si…!!Eureka!!

Mark Twain nació en Missouri y de su mente nacieron personajes como Tom Sawyer y Huckleberry Finn. Muchos dicen que es el Dickens norteamericano, aunque eso es solo una opinión muy plagiada y compartida... Lo que si sabemos de Twain es que fue periodista, viajero, nostálgico de su tierra natal, humorista, soldado de la Confederación y minero en las minas de plata de Nevada. También sabemos que fue piloto de barco a vapor y piloto fluvial, y que precisamente gracias a esto último nació su nombre literario, que literalmente quiere decir “a dos brazadas de profundidad”, que literalmente es el calado mínimo necesario para la buena navegación, dicen en Mississippi. Algunas de las frases de Twain han hecho historia, como su nombre y su whisky XXX, como la que reza que “el hombre es el único animal que come sin tener hambre, bebe sin tener sed y habla sin tener nada que decir”.

Con motivo del centenario de la muerte de Mark Twain la editorial Ediciones del Viento ha reeditado "Guía para viajeros inocentes". El libro tiene su historia porque en 1867 Twain embarcó junto a un grupo de turistas y peregrinos al que fue el primer crucero turístico que procedente del Nuevo Mundo hizo escala en los escenarios clásicos del Mediterráneo. Las crónicas de esta “Excursión a Tierra Santa, Egipto, Crimea, Grecia y lugares de interés intermedios” fueron enviadas por Twain al diario Alta California. Gracias a ellas, Mark Twain sigue siendo considerado como uno de los escritores de viajes más importantes de la literatura mundial.

















[desparásito

Empieza por arriba porque cree que es lo más lógico. Abre el embalaje de farmacia, saca el pequeño instrumento y se lo pasa por la cabeza. El roce del metal con el cuero cabelludo hace que el vello de los brazos se le erice y que su espalda se desvertebre alimentando un grado mínimo pero audaz de placer. Mientras el despiojador hace su tarea, le vienen a la cabeza las palabras de un escritor que afirmaba que aunque los peines no eran especialmente amigos de los crímenes, su morfología y estructura los emparentaba con algunos artilugios de tortura y desgarramiento de piel clásicos. No siente nada al reafirmar las palabras de aquel hombre cuando ve el peine en su mano ni al reconocer el ritual que acaba de comenzar. En su caso, el dolor y el placer siempre han ido de la mano y ahora, sin fuerzas y sin ropa frente al espejo, la tortura es sólo una probabilidad lejana muy poco desagradable, tan poco desagradable como hacer macramé con jirones de su propia piel. Sólo piensa en su madre y en cómo se abandonaron con el paso del tiempo. Y eso sí que le pinza la boca del estómago. Una vez en la ducha, la líbido le lleva a recrearse en la piedra pómez arañando su brazo, arando la epidermis como si fuera tierra húmeda. Sin embargo, la mano y la razón la arrastran hacia un gel exfoliante inundado de partículas minerales, algo mucho más inofensivo y menos abrasivo para su cuerpo, por desgracia. Al salir, los pies resbaladizos se colocan sobre con los una vieja manta naranja y ella se seca con una toalla blanca que enseguida cae al suelo mojada, pesada, compacta. Se corta las uñas y se rasura el pubis. La toalla se llena de restos durante el proceso.

La idea de desparasitarse le había venido después de soñar con un candirú que, atraído por el olor de la orina, había encontrado su orificio anal y se había introducido en su cuerpo convirtiéndola en una huésped para siempre. El pez vampiro actúa así de directo, chupando la sangre de los humanos desde lo más oscuro de su ser, o eso al menos le había contado semanas antes un charlatán del Amazonas. Lo primero que hizo al despertar de su pesadilla fue preparar una maleta y marcharse a la montaña. Dejó a Lola durmiendo la borrachera y le explicó en una breve nota su rechazo a todo aquello que trofiaba su vida. Luego mandó un e-mail a su jefe y llevó a Matt a casa de una antigua amiga. Después canceló las cuentas del banco, desconectó el teléfono móvil y dejó su alianza en la repisa de una ventana, como esperando que alguien la encontrara y relevara su turno. Cuando estaba a más de setecientos metros de altura, tiró las llaves del coche en el lago y entró a la cabaña en la que había visto a su madre por última vez.

De nuevo frente al espejo, en un cuarto sin ventanas, la mujer sigue desnuda. Hay vapor y la luz artificial apenas tiene potencia, amarilleando el aire. Algunas gotas caen con sigilo entre los pechos de la mujer, dibujan su cuello, su ombligo, saborean su cintura. La larga melena de antaño es ahora masculina y está llena de trasquilones caseros. Su aspecto, a pesar de todo, le gusta más que nunca. Completamente alejada del mundo, la soledad ya la ha convertido en un desparásito, en un ser desvinculado de la vida, adherido a la nada, comprometido con el aire. Un desparásito que busca desintoxicarse y que tiene claro que el suyo es un estado larvático, crisálido, pupáreo. Pasajero. Mutable a corto plazo. Cambiante como cualquier otro estado del ciclo vital excepto la muerte. La mujer ahora cierra los ojos y se imagina a sí misma abriéndose el pecho y arrancándose la vida, estrujándo su corazón, que se abre y se cierra continuamente como una esponja que escupe sangre. Un corazón que es enorme, un corazón que es el parásito más grande de los que han marcado su existencia. Un corazón que ella no eligió y que se instaló pronto en su cuerpo guiándo todos los pasos de su vida hasta aquel momento. Un corazón que mañana, con el Sol, habrá dejado de latir en un cuerpo limpio y desparasitado, totalmente purificado, enjabonado por el aire y sólo. Completamente sólo. Completamente vacío. Vacío y rodeado de cipreses en una montaña. Lejos del mar.


[la mecánica del corazón, de mathias malzieu

Edimburgo, 16 de Abril de 1874. Hace casi 136 años. La noche más fría de la historia. Jack nace en una Escocia helada y su corazón es muy débil. El frío termina por quebrarlo. El pequeño órgano ahora inservible es reemplazado por un reloj que marcará el tic-tac del resto de sus días. No tocar las agujas. Dominar la cólera. No enamorse jamás. Tres normas básicas para que la mecánica del corazón siga funcionando. La Mecánica del Corazón no es un cuento. Es una gran metáfora, una fábula con final imprevisible que nos habla del amor en forma de cuento infantil. El amor como lo mejor y lo peor que se cruza en tu camino. El amor como esperanza. El amor como búsqueda. El amor que te persigue. El amor que tú persigues. El odio, la ira, la felicidad, el estado de vigilia, la aventura, la tristeza, la soledad, la pérdida, el calor,...y todos los sentimimientos que el amor, por presencia o ausencia puede provocar en una persona, es decir, TODOS los sentimientos del mundo.



Un trovador. Mathias Malzieu es un trovador. Mathias Malzieu es cantante. Es poeta. Es escritor. Cuenta cuentos. Y alcanzó la fama en su país (Francia) gracias al grupo de pop Dionisos. En 2008 alcanzó la fama literaria en su país natal gracias a “La mecánica del corazón”. Lo mejor del libro: frases mágicas de las que apuntas en una libretita. Lo peor: que es capaz de descubrir la volubilidad real de nuestros corazones humanos. Dicen que Luc Besson ya ha comprado los derechos cinematográficos de la novela. Acierto o no, podemos hacer una pequeño comentario al respecto: desde que leí la novela imaginé la historia de Jack y Acacia dibujada por Tim Burton.

“Esta noche he decidido ensayar un experimento para que se quede en mi cama. Bloquearé las agujas para detener el tiempo. Pondré el mundo en marcha solo si ella me lo pide. Madeleine debía prohibirme que las tocara porque temía que interviniera en el curso del tiempo. Si Cenicienta hubiese tenido un reloj en el corazón, habría parado el curso de las horas a las doce menos un minuto y se habría pasado toda la vida divirtiéndose en el baile”.

“La Mecánica del Corazón” de Mathies Malzieu, 2007.

[releyendo a Cortázar

Con motivo de una reciente entrevista con la escritora Yolanda París, autora del libro de relatos “Algunas Historias de Amor”, me sumergí en las calles de la capital francesa para seguir una vez más los pasos de la Maga. Ya lo había hecho algunas semanas antes, mientras se gestaba el editorial de marzo de VULTURE. En todo caso, me reencontré con Cortázar. Os dejo aquí, copiado textualmente, el capítulo siete de esta novela, probablemente, uno de los fragmentos más bonitos con los que me he tropezado hasta ahora.

“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y vienen con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura, Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorver simultáneo del aliento, esa instántanca muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar junto a mí como una luna en el agua”.


Rayuela, Julio Cortázar, 1984.

[el laberinto

Antes de que se dieran cuenta, se encontraron perdidos dentro del laberinto. Era un espacio al aire libre desde el cual podían verse las estrellas en las noches de cielo raso, pero con unas paredes tan altas que el Sol nunca penetraría por ellas. El suelo estaba pegajoso por los restos orgánicos y el aire era dulzón, seguramente cargado por la mezcla de los fluidos todavía calientes con los aromas de la vegetación improvisada en la sombra. Un silencio abrumador contrastaba con los alaridos de los minutos anteriores. De repente, el suelo tembló y se oyó un rugido. Los mochileros no se giraron debido al miedo de comprobar con sus propios ojos el fracaso de Teseo. Simplemente, corrieron bajo el sol de Grecia con la esperanza de poder salvar su vida en Cnosos, la ciudad del Minotauro.



[Truman

Truman miró por la ventana para dar la bienvenida a 1966. Le apetecía ver nacer entre nieve al nuevo año, ese al que apenas tendría tiempo de saludar y que llevaba gestándose cincuenta y dos semanas. Tras pensarlo mucho había decidido no firmar la nota y por eso la dejó anónimamente en este lado, en la parte de la mesilla que quedaba más cerca de la misma cama en la que a la mañana siguiente descansaría un cadáver desnudo y frío. En la otra esquina dejó la caja de tranquilizantes vacía. El Valium, que llevaba ya cinco años en el mercado, podía hacer estragos combinado con alcohol. "Si cualquiera puede conseguir esta mierda, pensaba, es que ya he vivido lo suficiente". La botella que vomitaba sus últimas gotas de vida se la había comprado su madre, que siempre le hacía el mismo regalo por Navidad. Se quitó la camisa y se tumbó esperando alguna señal. Antes de abandonarse al abismo, miró por última vezla pequeña pecera y al insignificante animal que vivía en ella. Sabía que el viejo e intoxicado pez naranja, aquel extraño compañero de viaje, flotaría pronto en la superficie etílico de vida, con el corazón borracho, igual que él mismo, igual que todos cuando decidimos que sea nuestra alma la que decida por nosotros. [Au revoir, mon petit amie].



El médico determinó que Truman falleció a las 3 a.m. La empleada del hotel dijo que salió de la habitación sin tocar nada porque pensó que estaba dormido. La policía, que aquello parecía un suicidio. Sus chaperos habituales confesaron que era un cliente excelente. Su madre volvió a llorar y a beber whisky barato. Y su último amante afirma que sólo unas palabras de su otro yo, de aquel amigo suyo, ese al que tanto admiraba, tenían cabida en su cerebro desde hacía semanas: “Habían matado a sangre fría y a sangre fría fueron castigados”. Poco tiempo después, las palabras de aquel otro Truman se hicieron famosas convirtiendo a su alter ego en uno de os escritores más famosos de todos los tiempos.

“Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio”.
Truman Capote

[un herror mallúsculo

Mi ex siempre decía que una retirada a tiempo era una victoria...Error. Yo nunca pensé así. Soy de las que se repiten que quien no arriesga no gana y que sin riesgo no hay triunfo, aunque luego el pasivismo se me coma las energías. El caso es que, no se bien porqué, hace poco, mi ex, el de las retiradas poco victoriosas, me robó una de aquellas muletillas recurrentes, apostó por la roja (que soy yo) y me rescató de su msn “non grato”. “FUE UN HERROR QUE ACABARAMOS ASÍ. NOS MERECÍAMOS ALGO MÁS”. “Lo de las mayúsculas cuela con los acentos, pero las faltas son las mismas”. “SIGUES IGUAL DE BORDE. ESTO HA SIDO UN ERROR MALLÚSCULO”. “No gastes mas saldo. Si quieres quedamos, me dices lo que sea a la cara y nos evitamos golpes bajos ortográficos”. El bar de siempre. Mesa del fondo. Algunas cervezas y una camarera que vuelve a sonreírnos como si el tiempo no hubiera pasado. Saludo frío y dos dedos de espuma. Después, risas y un recuerdo. Más recuerdos. Discutimos. Bebemos. Lloramos. Reímos. Follamos. Nos despedimos mintiéndonos y prometiendo llamarnos algún día indefinido, quizá al mes que viene...Error. “NO ME LLAMASTE EN ENERO. ESTAMOS EN FEVRERO...¿EN EL BAR DE SIEMPRE?”. “Es un HERROR MALLÚSCULO que me llames simplemente porque estemos en FEVRERO”. Tras el mensaje, no ha vuelto a llamarme. Creo que me ha devuelto definitivamente al planeta en el que viven los ex....y me ha borrado del Facebook.