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Poesía: Elogio a la ceguera

 

¿Estamos ciegos? ¿tendemos a la ceguera por naturaleza? ¿nos dejamos cegar sin oponer resistencia? ¿cuál es nuestra parte de responsabilidad en una sociedad ciega y cegadora? Todas estas preguntas lanzadas al aire son recogidas en las páginas de "Elogio a la Ceguera", un sugerente título con el que el poeta Adel Pereira parece recuperar la intención con la que Saramago escribió su famoso “Ensayo sobre la ceguera”: “denunciar una sociedad podrida y desencajada”. “Elogio a la ceguera” (Ediciones Paralelo, 2015) supone, además, un importante ejercicio de composición visual que, lejos de dejarnos ciegos, lo que pretende es abrirnos los ojos.

Curiosidades literarias: Las “Flores del Mal”: versos censurados

las flores del mal_baudelaire_curiosidades

Charles Baudelaire tenía 24 años cuando “La Revue des Deux Mondes” publicó, bajo el título de “Las flores del mal”, algunos de sus poemas. Doce años después vio la luz la edición íntegra y completa de los mismos,  y con ello llegó el principio o el principio del final, según se mire, del poeta, porque Baudelaire no se puede entender sin sus malditas flores. El 23 de junio de 1857  el poemario fue denunciado ante las autoridades por “inmoralidad”. El caso prosperó ypasó a manos del fiscal Ernest Pinard, quien ya había actuado contra la Madame Bovary de Flaubert por el mismo motivo. Se abrió un proceso judicial contra Baudelaire y sus editores. Este hecho supuso un fuerte disgusto para la madre de Charles, Caroline, y un escándalo para la alta sociedad de la época. También lo fue para algunos intelectuales del momento. Para el resto del mundo se abrió una puerta, una que ya no podría cerrarse nunca, la de la nueva poesía, la del simbolismo, la del surrealismo. Pero, ¿qué tenían aquellos versos?¿cuál era su poder? ¿por qué arruinaron la vida del poeta?

Reseñas: Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques

reseñas de libros_generación beat_burroughs y kerouac

«He oído rumores sobre ese libro. Todo el mundo querría pillar ese libro». Los jóvenes poetas Red Berrigan, Aram Saroyan y Duncan McNaughton expresaron así uno de sus deseos literarios más íntimos a Jack Kerouac durante una entrevista en octubre de 1967 . El libro al que hacían referencia era “Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques” y llevaba escrito ya casi dos décadas. Aún así seguía siendo un libro fantasma, un manuscrito del que todo el mundo sabía su existencia pero que aún no había pasado por la imprenta. ¿El motivo? En él se contaban unos hechos que incluían un homicidio en el que se vieron implicados William S. Burroughs y el propio Jack Kerouac. En aquel otoño previo al verano del amor ambos escritores eran ya famosos, los abanderados de la llamada generación beat. Sin embargo los hechos que cuentan y el momento en el que los escribieron a cuatro manos (1944 y 1945) ocurrieron cuando Burroughs y Kerouac eran unos auténticos desconocidos. ¿Se trata entonces de una novela iniciática? ¿Qué valor literario puede atribuírsele? ¿Estamos ante el primer testimonio escrito de la beat generation o ante la crónica de un hecho puntual que desató una de las corrientes literarias más importantes del siglo XX?

Miscelánea: En un rincón de la mesa había sentados cuatro poetas

libros_adaptaciones literarias

En un rincón de la mesa había sentados cuatro poetas. El más mayor de ellos tenía 34 años y fumaba en pipa como señal de una experiencia que parecía dotarle de cierta madurez, una superioridad que bajo la cháchara fácil, la barba y la ebriedad resultaba sórdida y algo insana. El más joven, por el contrario, había declinado fumar y beber durante aquel almuerzo y se había mostrado lejano y distante con aquellos con los que ha compartido mantel porque únicamente tenía ojos y oídos para el hombre que se sentaba a su derecha, el mismo al que había estado tocando la pierna bajo la mesa durante la comida y que le había llevado a fugarse de casa e iniciar la gran aventura de su todavía corta vida.

Escritores: Artaud, historia del amor y la crueldad






"Artaud...la cara de mis alucinaciones. Los ojos alucinados. Los rasgos angulosos, tallados por el dolor. El hombre soñador, diabólico e inocente, frágil, nervioso, potente. Cada vez que se cruzan nuestras miradas, me sumerjo en mi mundo imaginario. Realmente, es un hombre alucinado y alucinante”. Así es como la escritora Anaïs Nin define a Antonin Artaud en su segundo diario inexpurgado, “Incesto” (1933-1934). El libro es polémico, como lo son todos sus diarios. En él habla de temas “recurrentes” en su obra como el aborto, el adulterio o el lesbianismo, pero en este caso Anaïs Nin incluye además el capítulo en el narra la relación romántico-sexual que mantuvo con su padre, el músico cubano Joaquín Nin, quién la abandonó cuando tenía once años y con quien se reencontró veinte años después. Decir que Anaïs Nin era una devoradora sexual, una omnívora en la cama, suena a “sensacionalismo”, a cotilleo, a usurpación del plano personal. Pero la verdad es que la Nin lo era y lo reconoció tanto a lo largo de su vida como a lo largo de su obra. Nadie falta a su memoria realizando una afirmación así. Sin embargo, también hay que decir que una de las relaciones que más le marcó y de la que más habló fue la que mantuvo con el poeta Antonin Artaud una "relación" que precisamente no se caracterizó por la atracción física o sexual. Quien sabe si Anaïs Nin, cansada de tanta conexión carnal con el mundo, vio en el poeta algo que le llenaba plenamente mucho más allá del cuerpo. El caso es que Anaïs Nin, de alguna manera, se enamoró del dolor que este hombre de mente y cuerpo enfermo emanaba. 

Escritores: Maldito Baudelaire




Maldito el Baudelaire de los retratos, es de la mirada perdida y penetrante que reta al objetivo y que me mira desafiante, siempre al otro lado del espejo. Malditos ojos. Maldito simbolismo y maldito mundo indescifrable. Bendita Mariette quién crió al poeta y al que el maldito dedicó unos versos de Las flores del mal, y bendita la maldición de Sarah, la prostituta judía bizca y enferma para la que Baudelaire también tuvo palabras: Una noche en que estaba con una horrible Judía, como un cadáver tendido junto a otro, pensaba, al lado de aquel cuerpo vendido, en esta triste belleza de la cual mi deseo se priva.’ Tan maldita como el poeta fue Jeanne, la Venus negra, dama exótica y voluptuosa que inspiró una y otra vez a Baudelaire durante su larga e intensa relación.

Miscelánea/ biografías: La mujer que se convirtió en la memoria del poeta




La mujer se llama Nadezha, aunque familiarmente le llaman Nadia.  Tiene 20 años y acaba de conoce al escritor en un nightclub de Kiev. Estamos en el año 1919 y la familia de la joven se ha trasladado a la capital ucraniana por el trabajo del padre y por las posibilidades culturales que ofrece la gran ciudad. Nadia ha estudiado arte y proyecta escribir su tesis doctoral. Pero todo se para por las consecuencias no deseadas venidas de la Revolución de Octubre. La dura represión soviética les obliga a frenar su creación: ella guardará su tesis en el cajón de un escritorio y él no escribirá ningún verso que directamente o por interpretación pueda comprometerle políticamente. Ambos idearán un método para que su poesía no se pierda: se la recitarán el uno al otro y se la aprenderán de memoria.

[ser como eras



Porque a veces somos como somos, o como otros quieren que seamos o como no querríamos ser. Más que ser o no ser, la cuestión es dónde, cuándo y dónde somos. Por eso a veces pensamos en cómo éramos y no nos reconocemos. Tampoco sabemos donde estamos  y apenas podemos divisar si lo que seremos en un futuro nos gustará o no. ¿Quién soy? ¿Quién es ella? Eso mismo le debe preguntar el actor David Tennant mientras mira embelesado el cráneo del compositor polaco Andre Tchaikovsky quién, amante del teatro y de la obra de Shakespeare, legó su cabeza (si, literalmente, su cráneo) para que fuera usado como calavera de Yorick en el famoso monólogo "To be or no to be" de Hamlet. Alguien pensará que dejar lo mejor de tu cabeza, osea, el hueso, como legado para el arte es algo de mal gusto. Puede ser. Lo que yo veo en la imagen es una mirada intensa, pero no veo ni asco, ni repulsión. Veo, puede ser, un homenaje curioso y totalmente aceptable. Pero está claro que para gustos, los colores. Y para que algo te gusta nada mejor que que te produzca un tic tac  que te haga moverte y pensar a ritmo frenético. Es muy difícil explicar los cambios. Y es muy difícil explicarle a alguien que ha cambiado. 
Esto es sólo un intento. 

[VOCIFERIO...la poesía vuelve a las calles


Este jueves comienza en Valencia la segunda edición del Festival de Poesía Escénica VOCIFERIO 2012, organizado desde la sala CARME TEATRE, EL DORADO-Activismo Cultural y el Aula de Poesia de la Universitat de València. Este año los espacios del festival serán la Capilla de La Nau de la Universitat de València, donde se celebrará el (VOCI)Ferio de Ediciones Alternativas; la sala Carme Teatre, donde tendrán lugar los espectáculos de poesía escénica, el Pub Bigornia, que acogerá las sesiones noctívagas de Poesía Krápula con micro abierto a todos los poetas que deseen participar el viernes y sábado noche; y el Teatro La Protectora, donde se celebrará la fiesta de clausura del festival con la presencia de Josep Pedrals.



Vociferio es un festival de ámbito nacional en el que se reúnen anualmente poetas y editores independientes para dar a conocer su trabajo vinculándolo a modos alternativos de producción, difusión y distribución de la poesía. “Nuestro principal objetivo es la reconexión entre la poesía y la calle, entre los editores y los poetas, entre la poesía y las artes escénicas. La presente edición quiere prestar una especial atención al libro como objeto de culto, al libro de artista, … Poesía ilustrada, formatos innovadores, la recuperación del fanzine y la artesanía editorial,...”.

Más información: www.vociferio.com

[¿cómo hacer un poema?

Tristán Tzara es un poeta que vino del este. Un visionario. Un hombre que encarna el dadaísmo en las letras. Único y totalmente diferente. Escribí un breve artículo sobre él hace justo hace un año en la revista cultural VULTURE. Desde entonces  he conocido mucho más al personaje y al poeta. Lo cierto es que sus poemas me están encandilando. Y como fundador del movimiento dadaísta, su huída de la belleza eterna, su viaje contra lo que se supone que son leyes lógicas, su apuesta por la movilidad constante de pensamiento o por la impureza de lo abstracto me parece una lucha de de lo más conveniente en los tiempos que corren.  Y no es porque huya de las tradiciones. Pero no me gusta lo estanco. Han pasado muchos años desde que el joven Samy Rosentock entrara por primera vez en el Cabaret Voltaire de Zurich. Hablamos del año 1916. Fue consumido por la nada, por el nihilismo y por lo abstracto. Sin embargo, este pensamiento no duró siempre. Con los años,abandonó el pesimismo y la esterilidad propios del dadaísmo y se interesó por el surrealismo.  Supongo que todos, tarde o temprano, tenemos que cambiar. 

Construir poemas

Que no escribirlos. La base de su teoría era simple: 

Coja un periódico. Coja unas tijeras. 
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta 

darle a su poema. 
Recorte el artículo. 
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que 
forman el artículo y métalas en una bolsa. 
Agite suavemente. 
Ahora saque cada recorte uno tras otro. 
Copie concienzudamente 
en el orden en que hayan salido de la bolsa. 
El poema se parecerá a usted. 
Y es usted un escritor infinitamente original y de una 
sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.




Su poema nº XIV 

Todos hemos querido viajar en barómetros, cometer errores y ser idiotas. ¿no?


                                       Maquillar la vida en el binóculo -frazada de caricias

                                                            - panoplia para mariposas, - 


                                              he ahí la vida de las camareras de la vida. 



Acostarse en una navaja de afeitar y sobre pulgas en celo 



-viajar en barómetro - 



mear como un cartucho - 



cometer errores, ser idiotas, ducharse con minutos santos -



4 ser golpeados, ser siempre el último -



 gritar lo contrario de lo que dice el otro - 



s
er la sala de redacción y de baños de dios que cada día se da un baño en nosotros en compañía del pocero, - 


                                       he ahí la vida de las camareras de los dadaístas. 
Ser inteligente - 
respetar a todo el mundo -  
m


orir  en el campo de honor- 



suscribirse a la Deida Exterior - 



votar por Fulano - 



el respeto por la naturaleza y la pintura - 



aullar en las manifestaciones dadá, -   





he ahí la vida de las camareras de los hombres.













¿qué hay en una carta de amor?]

Vuelvo a escribir en el blog tras un buen tiempo de parón y lo hago precisamente en la jornada de reflexión para no hablar de política. O por lo menos de política aplicada. Es cierto, yo nunca hablo de política, pero hoy por primera vez lo voy a hacer.  Voy a hablar de la política epistolar amorosa. ¿Por qué y a quién escribir una carta? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Alcohol para inspirarte? ¿Papel reciclado? ¿Bolígrafo rojo?  ¿Qué sentido tiene escribir una carta en los tiempos de Facebook y Twitter? ¿Por qué buscar un sobre en un buzón cuando un simple ring puede avisarte que un e-mail está listo para comer en tu bandeja de entrada? ¿Por qué? O mejor,  ¿ por qué no?

Reconozco que empecé a leer las Cartas a Emma Bowlcut bajo la estela de Bill Callahan y suponiendo, por supuesto, que se trataba de cartas en papel de las que se envían y se tocan y no son de propaganda política.  Escuché un par de canciones de Smog y me dije: "Esto tiene que ser genial. Literatura en Lo-Fi. Letras un poco contaminadas, sin corrector ni cortapega" Y eso que lo de las cartas no me va demasiado y  no congratulo del todo con los funcionarios de correos. Tampoco me gusta el boxeo. Aún así, decidí leerlo sólo con soplar los primeros párrafos: escribir una novela como ésta debe de ser la única reacción posible cuando ves a alguien y todo se congela. Aunque no sepas su nombre, aunque no sepas de su vida. Te fijas en su pelo, o en su ausencia de pelo, o en unas manos demasiado grandes y arrugadas, o en unos ojos que son muy pequeños. Te lanzas a la aventura de escribir sin sujetarte en nada ni en nadie y quemas el papel y tinta. Las cartas empiezan a supurar de tus dedos. Es en ese momento cuando surge la poesía de lo cotidiano, las parábolas escarlata causadas por el vino que sirven para dibujar el 50% de la historia. Bebes y observas. Observas y escribes. Bebes mientras escribes. Y sin beber también escribes. Y lo que escribes va de lo que has comido, o de lo que has visto por la ventana, o de lo que crees que puede hacer tu vecino. Nada extraordinario convertido en extrañamente bello dándole las palabras adecuadas.


Ojalá Bill Callahan no fuera sólo el poeta y fuera también el protagonista de esta historia.   Sabemos poco de él (quiero decir, del protagonista, que nos es Bill Callahan). Sabemos poco de ella (Emma Bowlcut, un nombre inventado). No sabemos nada de nada y aún así sabemos que hay amor. No sabemos si Emma Bowlcut le gustan las veladas de boxeo, aunque sabemos que, en una ocasión, comentó algo sobre la teoría de que los sonidos que nos envuelven dan forma a nuestras cabezas. Desde entonces miro, entre la pena y el desprecio, a aquellos que escuchan música con auriculares por la calle. Van a acabar con la cabeza llena de socavones de bajo y contrabajo, con bultos de batería. Cabezas irregulares. Que envidia.  Seguimos leyendo, pese a este curioso dato de las cabezas, sin saber nada, ni siquiera dónde está la realidad, dónde la ficción, dónde las cartas imaginarias (si las hay) y dónde las reales (si las hay). Pero lo cierto es que hay poesía en forma de narración. Y besos en forma de narración. Y peinados narrados.  Cuando alguien comentó en la red que Cartas a Emma Bowlcut era un libro "para enamorarse a propósito" no le faltaba razón. Y eso sirve para todos. Para los amores de verdad y para los amores imaginarios. Y por si alguien se lo pregunta, sí. Posiblemente este libro contenga las mejores letras de Callahan. ¿Novela experimental? Puede que también.

[ ....de la masturbadora solitaria


LA BALADA DE LA MASTURBADORA SOLITARIA, de Anne Sexton
Al final del asunto siempre es la muerte.
Ella es mi taller. Ojo resbaladizo,
fuera de la tribu de mí misma mi aliento
te echa en falta. Espanto
a los que están presentes. Estoy saciada.
De noche, sola, me caso con la cama.
Dedo a dedo, ahora es mía.
No está tan lejos. Es mi encuentro.
La taño como a una campana. Me detengo
en la glorieta donde solías montarla.
Me hiciste tuya sobre el edredón floreado.
De noche, sola, me caso con la cama.
Toma, por ejemplo, esta noche, amor mío,
en la que cada pareja mezcla
con un revolcón conjunto, debajo, arriba,
el abundante par en espuma y pluma,
hincándose y empujando, cabeza contra cabeza.
De noche, sola, me caso con la cama.
De esta forma escapo de mi cuerpo,
un milagro molesto, ¿Podría poner
en exhibición el mercado de los sueños?
Me despliego. Crucifico.
Mi pequeña ciruela, la llamabas.
De noche, sola, me caso con la cama.
Entonces llegó mi rival de ojos oscuros.
La dama acuática, irguiéndose en la playa,
un piano en la yema de los dedos, vergüenza
en los labios y una voz de flauta.
Entretanto, yo pasé a ser la escoba usada.
De noche, sola, me caso con la cama.
Ella te agarró como una mujer agarra
un vestido de saldo de un estante
y yo me rompí como se rompen una piedra.
Te devuelvo tus libros y tu caña de pescar.
El periódico de hoy dice que se han casado.
De noche, sola, me caso con la cama.
Muchachos y muchachas son uno esta noche.
Se desabotonan blusas. Se bajan cremalleras.
Se quitan zapatos. Apagan la luz.
Las brillantes criaturas están llenas de mentiras.
Se comen mutuamente. Están más que saciadas.
De noche, sola, me caso con la cama.

[oscuridad

darkness (Lord Byron)


Tuve un sueño, que no era del todo un sueño.
El brillante sol se apagaba, y los astros
vagaban diluyéndose en el espacio eterno,
sin rayos, sin senderos, y la helada tierra
oscilaba ciega y oscureciéndose en el aire sin luna;
la mañana llegó, y se fue, y llegó, y no trajo
consigo el día,
Y los hombres olvidaron sus pasiones ante el terror
de esta desolación; y todos los corazones
se helaron en una plegaria egoísta por luz;
y vivieron junto a hogueras - y los tronos,
los palacios de los reyes coronados - las chozas,
los hogares de todas las cosas que habitaban,
fueron quemadas en las fogatas; las ciudades se consumieron,
Y los hombres se reunieron en torno
a sus ardientes refugios
para verse nuevamente las caras unos a otros;
Felices eran aquellos que vivían dentro del ojo
de los volcanes, y su antorcha montañosa:
Una temerosa esperanza era todo lo que el mundo contenía;
Se encendió fuego a los bosques - pero hora tras hora
Fueron cayendo y apagándose - y los crujientes troncos
se extinguieron con un estrépito -
y todo fue negro.

Las frentes de los hombres, a la luz sin esperanza,
tenían un aspecto no terreno, cuando de pronto
los haces caían sobre ellos; algunos se tendían
y escondían sus ojos y lloraban; otros descansaban
sus barbillas en sus manos apretadas, y sonreían;
y otros iban rápido de aquí para allá, y alimentaban
sus pilas funerarias con combustible,
y miraban hacia arriba
con loca inquietud al sordo cielo,
El sudario de un mundo pasado; y entonces otra vez
con maldiciones se arrojaban sobre el polvo,
y rechinaban sus dientes y aullaban; las aves silvestres chillaban,
y, aterrorizadas, revoloteaban sobre el suelo,
y agitaban sus inútiles alas; los brutos más salvajes
venían dóciles y trémulos; y las víboras se arrastraron
y se enroscaron entre la multitud,
siseando, pero sin picar - y fueron muertas para ser alimento:
y la Guerra, que por un momento se había ido,
se sació otra vez; - una comida se compraba
con sangre, y cada uno se hartó, resentido y solo
atiborrándose en la penumbra: no quedaba amor;
toda la tierra era un solo pensamiento -
y ese era la muerte,
Inmediata y sin gloria; y el dolor agudo
del hambre se instaló en todas las entrañas - hombres
morían, y sus huesos no tenían tumba,
y tampoco su carne;
el magro por el magro fue devorado,
y aún los perros asaltaron a sus amos,
todos salvo uno,
Y aquel fue fiel a un cadáver, y mantuvo
a raya a las aves y las bestias y los débiles hombres,
hasta que el hambre se apoderó de ellos, o los muertos que caían
tentaron sus delgadas quijadas; él no se
buscó comida,
Sino que con un gemido piadoso y perpetuo
y un corto grito desolado, lamiendo la mano
que no respondió con una caricia - murió.

De a poco la multitud fue muriendo de hambre;
pero dos
de una ciudad enorme sobrevivieron,
y eran enemigos; se encontraron junto
a las agonizantes brasas de un altar
donde se había apilado una masa de cosas santas
para un fin impío; hurgaron,
y temblando revolvieron con sus manos delgadas y esqueléticas
en las débiles cenizas, y sus débiles alientos
soplaron por un poco de vida, e hicieron una llama
que era una burla; entonces levantaron
sus ojos al verla palidecer, y observaron
el aspecto del otro - miraron, y gritaron, y murieron -
De su propio espanto mutuo murieron,
sin saber quién era aquel sobre cuya frente
la hambruna había escrito Enemigo.
El mundo estaba vacío,
lo populoso y lo poderoso - era una masa,
sin estaciones, sin hierba, sin árboles, sin hombres, sin vida -
una masa de muerte - un caos de dura arcilla.

Los ríos, lagos, y océanos estaban quietos,
y nada se movía en sus silenciosos abismos;
las naves sin marinos yacían pudriéndose en el mar,
y sus mástiles bajaban poco a poco; cuando caían
dormían en el abismo sin un vaivén -
Las olas estaban muertas; las mareas estaban en sus tumbas,
Antes ya había expirado su señora la luna;
Los vientos se marchitaron en el aire estancado,
Y las nubes perecieron; la Oscuridad no necesitaba
De su ayuda - Ella era el universo.