Wilde,
Yeats, Joyce y Beckett son cuatro de los apellidos más notables de
la literatura mundial. Óscar, William, James y Samuel fueron cuatro
escritores de personalidad única marcados por un punto de partida
común que influyó en la forma en que percibieron el
mundo y la época que les tocó vivir: los cuatro eran irlandeses,
concretamente, los cuatro nacieron en Dublín. ¿Pudo influir eso en
su estilo, en los temas que trataron a lo largo de su obra o en la forma en que lo
hicieron? El crítico literario Rirchard Ellmann nos descubre en los cuatro ensayos de Cuatro dublineses (Tusquets, 2010) hasta qué punto la diosa Éiremarcó la vida y
hasta que punto fue dueña de los obsesiones, los miedos, las
virtudes y las palabras de estos cuatro geniales autores.