Hace un par de verano leí “El sueño del celta”, de Vargas Llosa. Me sorprendió muy gratamente la biografía de Sir Roger Casement, cónsul británico de origen irlandés y uno de los primeros occidentales que denunció los abusos e injusticias que ejercían los europeos en sus colonias. Casement vivió estos abusos en primera persona y quedó horrorizado por ellos, primero en el Congo y después en Perú, a donde había sido enviado como investigador del Foreign Office, y no dudó en dar testimonio de ello a través de distintos informes. También fue un importante defensor de la independencia de Irlanda e intentó conseguir ayuda alemana para esta causa durante los primeros años de de la I Guerra Mundial, lo que le acarreó la acusación de alta traición a la Corona Británica y la condena a muerte.