En
este segundo post sobre adaptaciones literarias voy a hablar de tres
libros/películas en las que la imagen y la música ayudan a reforzar
la historia, es decir, que gracias a estos elementos es más fácil
captar la esencia del libro complementando la narración con unos
recursos audiovisuales que enriquecen la forma y el fondo de la obra.
En otras ocasiones, como por ejemplo en el caso de “La naranja
mecánica”, la comparación entre el libro y la película es más
complicada de lo que parece por una cuestión de “desentendimiento”
entre el autor de la obra literaria y el guión que después se lleva
a cine. De todo esto hablamos a continuación.