Rimbaud el simbolista. Rimbaud el decadente. Rimbaud el surrealista. Rimbaud el cabalista, el mago y el santo. Rimbaud el fascista. Rimbaud el patriota francés. Rimbaud el communard. Rimbaud el bolchevique y el honesto burgués. Rimbaud el notorio crápula. Rimbaud , la voz de las Ardenas. Rimbaud el traficante abisinio. Rimbaud el pervertido. Muchos hombres parecían albergarse en un mismo cuerpo, el de un joven con pinta de ángel caído discípulo de Baudelaire que puso patas arriba los ambientes literarios parisinos y que se convirtió en l´enfant terrible de las letras francesas. El escritor Edmund White, quizá por encuadrar todos estos conceptos y a la vez ninguno, decidió llamar a esta biografía simplemente “Rimbaud” y la convirtió en un retrato íntimo y cuidado sobre el niño-hombre que se escondía bajo la máscara del más buscado e imitado de los poetas malditos.